En 2075, una niña de diez años llamada Iris es testigo de cómo un misterioso niño vestido con un traje arco iris cae del cielo. Su nombre es Arco, y viene de un idílico y lejano futuro en el que es posible viajar en el tiempo. Iris le da cobijo y hará lo que sea necesario para ayudarle a regresar a su tiempo. Joya de la animación recién llegada del Festival de Annecy, donde consiguió los premios a Mejor Película y Mejor Banda Sonora.
Arnold es un ratón de mediana edad atrapado en una crisis existencial. Su matrimonio se desmorona, su vida le parece absurda y empieza a sospechar que todo a su alrededor es una gran farsa. Cuando su mejor amigo muere en circunstancias sospechosas, Arnold se convence de que algo no encaja. Lo que comienza como una paranoia cotidiana se convierte en una huida desesperada hacia algo que se parezca, aunque sea un poco, a la libertad.
Fins als dos anys i mig, Amélie es descriu a si mateixa com un tub digestiu, inert i vegetatiu. Aleshores arriba l’esdeveniment seminal que la submergeix en el món de la infància. Durant els sis mesos següents, descobreix el llenguatge, als seus pares, als seus germans i germanes, el paradís del seu jardí, les seues passions (el Japó i l’aigua), les seues aversions (la carpa), les estacions i el temps. Tot allò que, a partir dels tres anys, constitueix per sempre la persona humana.
Maya y su padre, el cineasta Michel Gondry, viven en países distintos, pero han creado una forma única de mantenerse conectados. Cada noche, él le pide: «Maya, dame un título». A partir de esa frase, Gondry da rienda suelta a su imaginación y crea una breve animación protagonizada por su hija, construyendo un universo poético, divertido y lleno de ternura. Este ritual cotidiano se convierte en un puente emocional entre ambos, una celebración del vínculo familiar y de la creatividad compartida. El resultado es un viaje visual que hará soñar a los más pequeños y sonreír a los adultos, recordándonos que el arte también puede nacer del amor.
Olivia, su hermano pequeño Tim y su madre Ingrid son expulsados de casa y tienen que empezar de cero en otro barrio. Mientras Ingrid hace malabares para resolver la situación, Olivia se inventa una fantasía protectora para su hermano y para ella: todo lo que viven no es real, están rodando una película.